domingo, 12 de junio de 2016

El Cuidado de la Cara en los Instrumentistas de Viento

La cara es quizás una de las zonas más importantes del cuerpo, nos representa estética y genéticamente. A través de su estructura anatómica los seres humanos pueden comunicarse, expresarse, e identificarse gracias a los rasgos inmersos en ella, tomando en cuenta que estos son particulares en cada individuo. Según la RAE, la cara puede definirse como la parte anterior de la cabeza humana desde el principio de la frente hasta la punta de la barbilla. En la cara se encuentran órganos muy importantes que están directamente relacionados con cuatro de los sentidos: los ojos, la nariz, la boca, y los oídos, que a su vez son sostenidos por 14 huesos y 43 músculos que tienen 4 funciones principales: la visión, respiración, masticación, y la gesticulación. El rostro también puede acumular tensiones de acuerdo a los gestos y movimientos que se realizan al hablar, comer, reírse y en el caso de algunos instrumentistas, al momento de tocar. Esto no solo por el hecho de movilizar repetidamente músculos muy pequeños sino también por la sensibilidad que tiene esta zona.

Los instrumentistas de viento además de utilizar por supuesto los brazos y manos, tienen una significativa carga en la musculatura de la cara y aunque pareciera que solo está involucrada la boca, resulta que con solo soplar pueden estar activos varios músculos a la vez. La embocadura es el posicionamiento de los labios y músculos faciales con respecto al instrumento de manera que puedan vibrar en diferentes intensidades y velocidades al pasar el aire entre ellos, he aquí la base de la producción del sonido en los instrumentos de viento. Esta también depende de la anatomía de cada ejecutante, de la postura técnica, y de la boquilla de cada instrumento particularmente elegida por el ejecutante, según su gusto, necesidad de sonido, o morfología de la cara.

La formación de la embocadura aunque es diferente según el instrumento tiene condiciones generales como por ejemplo: se debe mantener el contacto entre la boca y la boquilla/caña, no se debe mover el instrumento, no cambiar el gesto de la cara, evitar movimientos de la mandíbula así como la cobertura excesiva de la boquilla con los labios, controlar el exceso o falta de presión, y buscar una firmeza de los músculos faciales pero sin generar tensiones.

El estudio de los instrumentos de viento es sumamente peculiar porque las dinámicas de respiración y el gesto facial pueden cambiar absolutamente todo, generando problemas tanto de sonido, como en el manejo de recursos técnicos de la embocadura. Esto puede ser verdaderamente arduo en especial cuando se estudia durante muchas horas considerando estos aspectos o cuando las piezas u obras que se están ejecutando lo requieren; esto genera cansancio físico y tensiones que no son perceptibles sino hasta el momento en que se deja de tocar.

La mayoría de los instrumentistas piensan que deben estudiar demasiado y que de esta manera los músculos y la embocadura se entrenan, pero durante la práctica la musculatura no puede entrenarse de manera selectiva y suficiente; debido a esto muchos instrumentistas de viento han sufrido molestias faciales, así como dolencias o rupturas del labio, temblor, fatiga muscular que se manifiesta en el labio pero realmente se puede evidenciar en toda la cara, generando una sensación de poco confort al tocar. Quizás esta situación pudiera ocasionar en un futuro no muy lejano lesiones en la musculatura involucrada con la embocadura, afectando la ejecución.

Una de esas lesiones es el síndrome de Satchmo, este se da debido a la necesidad de coordinación tan específica que requiere el músculo orbicular de los labios para mantener la embocadura y producir el sonido. Está caracterizado por la debilidad de este pequeño músculo que se encuentra en la comisura labial y se encarga de la acción de abrir y cerrar los labios así como del vaciado del vestíbulo bucal es decir soplar, también es llamado el músculo besador pues también la colocación de la boca para besar es una de sus funciones.

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La fuerza que se requiere para la ejecución de instrumentos de viento metal como el trombón, trompeta, tuba y corno francés, es superior a la capacidad de contracción del orbicular de los labios, además este debe contraerse y vibrar al mismo tiempo sin generar mayores tensiones, por lo que puede ser vulnerable a la ruptura de sus fibras o desgarre del músculo, los síntomas de este síndrome se identifican a través del cansancio del labio y dificultad en el momento de mayor contracción como por ejemplo en la realización de notas largas o altas, la ruptura puede presentarse con sangrado, e inflamación de la zona; de acuerdo al tamaño de esta, se inicia el proceso natural de cicatrización sin embargo en casos graves en los que la ruptura del labio es muy grande el tratamiento debe ser quirúrgico.

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Muchas veces el músico presenta indicios de cansancio muscular de la cara sin embargo al ser considerado una condición de la práctica del instrumento no se le presta mayor atención, lo que puede ser la causa principal de síndromes como el ya mencionado. Otra lesión temida por los músicos es la distonía focal siendo un trastorno en la acción de los músculos de una zona determinada en función de tono inadecuado, temblores, movimientos involuntarios, y contracción muscular; una de sus causas principales es el exceso de movimientos repetidos de un musculo o un conjunto de músculos específicos.

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Los músicos instrumentistas de viento requieren de la acción de toda la musculatura de la cara con la característica de la repetitividad y de mantener por determinados y largos periodos de tiempo una postura especial en pro de la manutención de la embocadura. La disfonía focal oromandibular se presenta como una anormalidad en la fluidez o velocidad del movimiento, movimientos excesivos o involuntarios, y en la disminución o ausencia de movimientos voluntarios de la mandíbula y boca generando inclusive la dificultad para masticar alimentos, abrir o cerrar la boca, movimientos involuntarios en la lengua y labios, dolor muscular, desviación mandibular, dificultad para tragar o para hablar y por ende para soplar.

Esto puede ser una amenaza para los ejecutantes de instrumentos de viento no solo en el ámbito musical sino también en su vida diaria, la disfonía focal en los músicos puede determinarse como una enfermedad ocupacional que puede prevenirse gracias al entrenamiento físico, al trabajo técnico instrumental, y al cuidado que debe tener cada músico en la organización de su jornada de clases, ensayos, estudio y presentaciones.

Algunos ejercicios para el entrenamiento de la musculatura que se encuentra alrededor de los labios están basados en el calentamiento de los mismos, de 5 a 10 minutos antes de la práctica del instrumento como:
·         Pronunciar vocales y consonantes realizando movimientos amplios y lentos exagerando la pronunciación
·         Reír con los labios cerrados estirar las comisuras labiales y mantener la contracción al menos 5 segundos.
·         Realizar el cierre de los labios como si se quisiera dar un beso, manteniendo el cierre al menos 5 segundos.
·         Abrir y cerrar los labios (imitando a un pez) repitiendo este ejercicio mínimo 5 veces.
Propiciar tiempos de descanso durante la práctica, e hidratarse son aspectos esenciales en los instrumentistas de viento pues esto previene la resequedad en los labios y todos los conductos respiratorios evitando rupturas o irritación.
El auto masaje de la cara al terminar la ejecución del instrumento también es una alternativa que permitirá la vuelta al estado de reposo de la musculatura y de esta manera pueda mantenerse libre de tensiones y por ende de lesiones. Los ejecutantes de instrumentos de viento deben centrar especial atención a su cara, boca, mandíbula, músculos respiratorios y el cuello pues son los pilares corporales en la producción de su sonido.

¿Los músicos también se lesionan?

Los músicos necesitan entrenar

Signos como cansancio o fatiga muscular, dolor de espalda, tensión, estrés ya los hace candidatos a un programa de entrenamiento, y en casos de síntomas agudos, a sesiones de terapia. La razón: Lesiones por sobreuso.

Cualquier ser humano expuesto a contracciones musculares repetitivas desarrolla adaptaciones de postura y movilidad que cambian la relación de las longitudes y grados de contracción de los músculos, produciendo cuadros de inflamación y dolor. En palabras sencillas: unos músculos se vuelven más cortos y tensos y otros, más largos y débiles, lo que conduce a lesiones.  Lo vive el deportista, entrenando su técnica deportiva y lo vive el músico, practicando con su instrumento musical.

La ejecución de un instrumento musical es una actividad con altos niveles de precisión, agilidad, coordinación y repetitividad. El ejercicio terapéutico le permitirá al músico el aumento de la calidad y eficiencia de la contracción muscular, acondicionándolo adecuadamente para la ejecución del instrumento, mejorando  la postura, el fortaleciendo la musculatura, evitando la fatiga y desgaste físico, así como las lesiones derivadas de la práctica del instrumento. El resultado? Aumento del rendimiento de su actividad.

Para muchos músicos el hecho de realizar sesiones de terapia o de trabajo corporal significa estar enfermos, tener alguna lesión y que por esta razón debe dejar de tocar; lo que se ha convertido en la actualidad en un prejuicio difícil de roer desde el punto de vista preventivo. Entrenar los músculos le permitirá al músico prolongar su vida como intérprete, disfrutar de sus ejecuciones y practicar el tiempo que sea necesario sin lesiones.

Los músicos también se lesionan

Músicos tal como atletas de Alto Rendimiento

 Fernández es autora del programa “Músicos De Alto Rendimiento” enfoque que aborda las condiciones del ejecutante desde todo punto de vista: a nivel muscular, de coordinación, postura, del acondicionamiento y entrenamiento corporal antes y después de la ejecución del instrumento, el manejo de la expresión corporal, ahorro de energía, reciclaje técnico, relajación. Emplea herramientas terapéuticas como la  expresión corporal e interpretación, trabajo del miedo escénico, reeducación muscular y postural previene las lesiones musculares y esqueléticas asociadas a los músicos, mejorando su calidad de vida.

Cuando acudir al especialista?

1.    Aparición de dolor antes, durante o después de la ejecución musical.
2.    Disminución del tiempo de ensayo por dolor.
3.    Aparición de posturas “que mejoran” la sensación de dolor.
4.    Disminución de la fuerza o movilidad para tocar.
5.    Sensación de hormigueo o “dedos dormidos”.

martes, 7 de junio de 2016

Beneficios de la música a nivel psicológico y neurológico

La práctica de la ejecución musical sobre la base de un instrumento, promueve un mejor rendimiento a nivel cerebral. Las lecciones musicales activan a ambos hemisferios cerebrales. Por esta actividad, la concentración, memoria y disciplina de un estudiante se ven a duelo a ejercitarse, y este ejercicio suele mejorar la capacidad de las aptitudes mencionadas. En el momento en el que el cerebro se ve retado a dividirse en varias funciones que requieren concentración y precisión, como al tocar instrumentos ya sea piano, guitarra, violín, contrabajo, entre otros, mejora sus funciones. Estudios realizados por la Universidad de Harvard y la Universidad de California han comprobado que la práctica de instrumentos musicales hace que los dos hemisferios cerebrales formen nuevas conexiones, cuya realización produce que el cerebro tenga un mejor rendimiento en los campos de la concentración, memoria y aprendizaje. El legendario científico español de la neurociencia moderna, Santiago Ramón y Cajal, descubrió que la única actividad que hacía más conexiones en las células cerebrales era tocar el piano, ya que en este instrumento se emplea cada dedo en una tecla distinta, enfocándose cada mano en distintos ritmos y velocidades, y en adición, los pies, que también tienen una importante función al utilizarse los pedales.

A nivel mental, también se denomina muy útil la teoría musical para facilitar el aprendizaje en otros idiomas. Características importantes de la música, como el tono, el timbre, la intensidad y el ritmo, tienen mucho que ver con las variaciones del habla de los distintos idiomas. Cada uno de estos tiene un acento distinto, y en la música descubrimos los diversos tonos, timbres, y ritmos que se podrían acoplar a los diferentes idiomas.


La Orquesta Sinfónica

La Orquesta Sinfónica u Orquesta Filarmónica es una agrupación o conjunto musical de gran tamaño que cuenta con varias familias de instrumentos musicales, como el viento madera, viento metal, percusión y cuerda. Una orquesta sinfónica o filarmónica tiene, generalmente, más de ochenta músicos en su lista. Sólo en algunos casos llega a tener más de cien, pero el número de músicos empleados en una interpretación particular puede variar según la obra que va a ser ejecutada. El término "orquesta" se deriva de un término griego que se usaba para nombrar a la zona frente al escenario destinada al coro y significa ‘lugar para danzar'.


Importancia de la música

Desde un tiempo la agenda cultural en Chile se ha repletado de conciertos y el anuncio de los artistas que asistirán a la segunda versión de Loolapalooza en su versión sudamericana, es sólo la muestra de lo importante que es hoy nuestro país para los músicos extranjeros.
Y es que la música nos acompaña en todo momento. Mientras trabajamos, mientras vamos en el auto o en la calle caminando, y para qué decir en las fiestas, donde lo más importante es la música.

Ella nos conecta a niveles con los que ninguna otra obra de arte puede hacerlo. La música en nuestras vidas nos transporta con información que llega al mismo tiempo a múltiples niveles de nuestro ser; varias notas y ritmos se mezclan logrando combinaciones únicas que se graban en nosotros.

Música


Mucho se ha hablado del “Efecto Mozart” y la importancia de la estimulación temprana con música en los bebés incluso antes de nacer, pero al mismo tiempo he visto cómo se han publicado estudios  diciendo que el efecto Mozart no existe.

Lo mismo pasa con el experimento de los cristales del agua de Masaru Emoto, quien en un principio vio como ellos eran más perfectos al estar en una habitación con música clásica que al estar en una con Rock, pero lo que no se dice es que luego el experimento arrojó resultados opuestos cuando en la pieza se encontraba una persona que gustaba más del Rock.

La música además es capaz de despertar emociones y estados de ánimo en nosotros. Por eso es que tenemos la “banda sonora” de nuestras vidas, canciones favoritas que nos recuerdan a personas y momentos que queremos guardar por siempre.

Así de importante es la música en nuestras vidas, y también podemos aprender a ocuparla para nuestro beneficio en el crecimiento personal si logramos hacernos conscientes de qué escuchamos y cuando lo hacemos.